domingo, 24 de mayo de 2015

Pan sin gluten (64% harinas y 36% almidones) con masa madre de arroz



Holaaaaaaa!

Hacía tiempo que no publicaba nada y estoy contenta de traeros un pan sin gluten que ha resultado fantástico a pesar de la improvisación, léase adaptación.

Además tengo del orgullo de invitaros a las próximas jornadas de actualización de enfermedad celíaca que se se celebrarán el próximo sábado 30 de mayo en Huelva. He tenido el inmenso honor de que me pidieran que hablara de harinas sin gluten y en cuanto me lo propusieron, a pesar de tan lejos de mi casa, acepté encantada. Así que la dietista se va hasta la otra punta del mapa para difundir conocimiento y salud. 
:-D


Entre todos mis propósitos uno era mejorar mis intentos de hacer pan sin gluten más esponjoso y en ello seguimos. Hoy os traigo uno de mis panes exitosos y creo que voy por buen camino. He de confesar que uno de los últimos fue un auténtico desastre y acabó en el cubo de la basura :-P

La receta que he adaptado la he sacado del blog Mama Fermenta. Dado que no tenía harinas de sorgo y mijo ni había preparado preferente, he tenido que arreglarme con lo que tenía en mi laboratorio sin gluten. 


INGREDIENTES para un molde de 23 x 7,5 x 8 cm de los de bizcocho


  • 66 g de harina de trigo sarraceno (Bauckhof)
  • 40 g de harina de maíz (Auchan, certificado por FACE)
  • 66 g de harina de arroz integral (molido en casa)
  • 40 g de harina de arroz glutinoso (molido en casa)
  • 80 g de fécula de patata (Santiveri)
  • 80 g de almidón de yuca (Codipsa)
  • 6 g de sal
  • 4 g de levadura fresca
  • 150 g de masa madre de arroz alimentada al 100% (mismo peso de harina de arroz integral que de agua). Abajo os explico con detalle como la refresqué. 
  • 1 cucharadita de psyllium molido
  • 320 g de agua

Masa madre de arroz: 


Ciclos de alimentación de la masa madre de arroz (aprovechando que la fermentadora estaba en funcionamiento). Un total de tres refrescos: 

Dos ciclos 1:8:8 (uno tras sacarla de la nevera) con 5 g mm de arroz + 40 g agua + 40 g de harina de arroz integral. Estos dos refrescos a 26º C. 

El último ciclo la noche del sábado al domingo desde las 23:30 hasta las 10:00 de la mañana con proporciones 1:20:20 a 23º C: con 4 g de masa madre de arroz + 80 g de agua + 80 g de harina de arroz integral.

La masa madre de arroz presenta una serie de particularidades que la diferencian de comportamiento y apariencia de la masa madre de trigo. El olor de la acidez es prácticamente imperceptible cuando la masa madre de arroz está lista. Si pasa más tiempo se acidifica, pero hay que entrenar bien la nariz para detectarlo ya que aún notaréis el olor de la harina de arroz "cruda" por encima de la acidez de la masa madre. Con el trigo es diferente, cambia tanto la apariencia y el olor que es mucho más fácil saber cuándo está lista. 


ELABORACIÓN

En la cubeta de la amasadora y con la pala amasadora "K" primero mezclamos todos los ingredientes y dejamos la masa reposando unos 20 minutos. Éste es un consejo que recomienda Mama Fermenta. Posteriormente amasamos 4 minutos a velocidad 1. Si no tenéis robot amasador, mezcláis bien con un agitador de varillas en un bol grande y después lo dejáis tapado durante 20 minutos. Después lo podéis mezclar con una espátula y dándole al bíceps. 

Tendremos preparado un molde untado de aceite de oliva y espolvoreado de harina de arroz. Hoy he tenido que dar de baja a este negro que podéis ver en la foto y es que el "antiadherente "negro se ha pegado a la masa. Esto pasa por comprar moldes cutresalchicheros que valen dos duros. Pues hoy ha sido su último uso. 

Vertemos la masa en el molde y dejamos que aumente su volumen hasta que alcanza el borde del molde.


Horneado: 

Precalentamos el horno a 220º C e introducimos el pan echando agua en una bandeja metálica. Dejamos calor sólo desde abajo. 
Pasados 10 minutos, bajamos la temperatura a 200º C y ponemos calor arriba y abajo. Dejamos así hasta completar un total de 60 minutos de horneado. 

Sacamos el pan sobre una rejilla y dejamos enfriar completamente. 

La corteza es super crujiente y la miga jugosa quizás un pelí n gelatinosa pero porque no lo he dejado reposar mucho tiempo ^_^

Esta receta promete ser un punto de arranque para ir consiguiendo mejoras. Ya os lo adelanto :-)


Aquí podéis ver la foto de la miga :-D


Espero vuestros comentarios ;-)

martes, 12 de mayo de 2015

Pasta fresca de espelta integral y espinacas


Desde hace tiempo estaba queriendo hacer pasta fresca con vegetales, pero sin huevo. Otro paso más para dar alternativa a los alérgicos al huevo o a los vegetarianos y veganos que no comen este alimento. Además tiene otra ventaja y es que, al no contener huevo nos ahorramos el riesgo de que se nos contamine la pasta y así podremos conservarla durante tiempo sin que peligre nuestra salud. 

Busqué recetas que sólo incluyeran harinas y vegetales sin nada de huevo y no encontré muchas opciones. Hay mucha receta de pasta fresca a base de harina y huevo que incluye pequeñas cantidades de espinacas o tomate o remolacha pero muy pocas opciones de pasta fresca elaborada únicamente a base de harina y vegetales. 

Encontré esta receta de lasaña fría de pasta de remolacha que me dio la pista sobre cantidades de vegetales y harinas. Si hacemos pasta fresca con con huevo, el cálculo es relativamente sencillo; un huevo por cada 100 gramos de harina más o menos. ¿Y para los vegetales? Pues yo he probado con 63 gramos de triturado de espinaca por cada 100 gramos de harina integral y a partir de aquí tendré que seguir probando y ajustando cantidades y explorar texturas. El resultado ha sido muy bueno en mi caso. 

Muchas gracias a Ainara de Txaramela Pasta por su consejo de hervir las hortalizas en lugar de ponerlas crudas para hacer pasta con verduras ;-)

INGREDIENTES para dos personas

  • 100 g de triturado de espinaca hervida al vapor o escaldada
  • 170 g de harina integral de espelta (La Garbiana Pagesa)
  • un chorrito de aceite de oliva
  • una pizca de sal

ELABORACIÓN

Lo primero es cocer las espinacas al vapor o escaldarlas. Para obtener 100 g de verdura cocinada hay que partir de mayor cantidad, unos 200 gramos de verdura fresca ya que merman muchísimo. Yo las cocí al vapor mientras cocía de paso unas pencas de acelga durante unos 20 minutos.

Escurrimos bien porque sueltan bastante agua y dejamos enfriar. Antes de triturarlas yo las corto con una tijera. Utilizo una batidora de mano de esas de vaso sencillita. Trituramos hasta obtener un puré muy fino y sin grumos. 

Mezclamos en un bol todos los ingredientes y mezclamos con un tenedor al principio y seguidamente con la mano. Sacamos la bola a una encimera y la amasamos durante un rato hasta ver que la masa está más elástica. Es una masa durita pero manejable que posteriormente no ha requerido de harina extra para ser estirada y cortada. Me ha gustado la textura final de la pasta ya cortada. Me parece que ha quedado muy profesional ^_^


Formamos una bola y la dejamos reposar tapada antes de estirarla. Yo la estiro con máquina de pasta, pero la podéis estirar con un rodillo con un poquito de paciencia y maña. 

He cortado la masa en 4 trozos y los he ido pasando desde el 0 hasta el número 5 de mi máquina de hacer pasta que es una Marcato Atlas. Dejamos secar las piezas de pasta ya estiradas sobre un paño de lino o algodón hasta que pierdan parte de su humedad y podamos cortarlas sin que se desgarre la pasta. 

Cortamos como nos apetezca. Las podemos cortar en láminas grandes y dejarlas para lasaña o rellenar raviolis o bien cortar para tagliatelle o espaguetti. Al gusto de cada cual. Mirad que color tan fantástico y cómo se aprecian los trocitos del cereal integral :-)


Yo he optado por cortarlos en tagliatelle. Se cortan fantásticamente.



Esta pasta se cuece en una olla con agua abundante y un poquito de sal. En un par de minutos estará lista. Superjugosa y agradable de comer. 

Si queréis la podéis dejar secar completamente y guardarla para otra ocasión. Recordad que como no tiene huevo no supone un riesgo microbiológico elevado. 

La próxima vez quizás pruebe con las acelgas ;-)

Saludos a todos y feliz semana. 







sábado, 9 de mayo de 2015

Ecológico versus Agroecológico


Hoy os traigo una reflexión y no hay receta.

Ya hace tiempo que los que me conocéis mejor sabéis que llevo varios años consumiendo productos agroecológicos por varios motivos. Y como militante activa en defensa de la economía local y de la soberanía alimentaria me veo en la necesidad de difundir y dar a conocer términos que en general se confunden. Es una lucha personal pero global. Son movimientos a pequeña escala, pero que tienen repercusión y consiguen cambiar cosas. Cuesta pero se consigue. 

Con motivo de las II Jornadas Jan ta Jabe celebradas en la Kultur Etxea de Mamariga (Santurtzi) que este año tenían como lema "Mujeres construyendo alternativas" han participado mujeres de diferentes colectivos contándonos sus experiencias personales, sus luchas, sus logros. Poner cara y voz a todas estas mujeres ha sido emocionante y ha removido aún más esa conciencia de necesidad del cambio en mi interior en cuanto a que otro modelo de consumo es posible. 

No vengo a convenceros de nada sino a invitaros a que echéis una ojeada a vuestro alrededor y de ver a cuántos productores locales conocéis o cuantas marcas y comparéis. Conocemos más industrias y distribuidores que productores locales. Quizás no conozcamos las realidades de nuestros productores, sus dificultades, sus iniciativas, sus propuestas y seguro que hay más de uno de vosotros que tiene curiosidad. Yo tengo suerte. Cada día conozco más productores, más proyectos vitales, opiniones y palabras nuevas. Por eso el título del post "ecológico versus agroecológico". El concepto agroecológico engloba mucho más que el término ecológico. Implica la producción local e incluso las relaciones sociales o entre nosotros. La industria y los distribuidores se aprovechan del desconocimiento del público quien muchas veces confunde los términos, distribuyendo productos "ecológicos" porque es un sector de mercado que aún no tenían explotado y ahora les resulta rentable. Hemos de ser cautos y de informarnos del origen de todos esos productos y de intentar conocer cómo han sido producidos más allá del terreno o sistema de cultivo empleados. Es poner un punto de partida y de añadir una preocupación más a tu forma de adquirir los alimentos. 

Podríamos hablar largo y tendido de todas las dificultades a las que se enfrenta el sector primario para hacer que lo que se produce aquí se venda aquí a precios razonables porque otro pensamiento y forma de consumir tienen cabida. Otra relación con tus productores es posible, pero primero las tenemos que conocer, darles una oportunidad. En mi mano está, por ejemplo, comer verduras y carne de cerdo de la cesta que nos trae Iñaki, leche y yogur de Helen, queso de Esnetik, grano y harinas del Rincón del Segura. Mis productos tienen nombre y en ocasiones apellido :-) Sé de dónde vienen y cómo se producen. ¿Ventajas? Darme la tranquilidad de que estoy apoyando a un sector que de otra forma quizás no daría salida a su producto o estarían bajo el yugo de los distribuidores quienes negocian a costa de precios y plazos con condiciones en ocasiones asfixiantes para los productores.  

Ayer viernes tarde tuve la gran suerte de presentar una mesa con:
- Arantza de Equipare, englobada en una red de redes de Economía Alternativa y Solidaria (REAS). 
- Ainara de Txaramela Pasta
- Elena de 220º Espacio de cocina alternativa
- Lurdes de Mamiki

Esta mañana de sábado hemos estado con:
- Nadia y Mar, baserritarras de Basortu Elkartea que además están arrancando un proyecto de conservera en cooperativa que se llama Maskilu y que están recaudando dinero para ponerla en marcha (os pongo el video que está muy simpático).
- Maite, redera de Ondarroa 
- Alazne, baserritarra de Iurreta



En resumen, todas coinciden en que:

  • Se debe dar prestigio y valor a todas las tareas ligadas a la tierra pero también a aquellas ligadas a los cuidados y a la crianza más allá del mero valor económico.
  • Lo importantes que son las redes a la hora de dar apoyo y ayuda sobre todo a las que están empezando. La colaboración es fundamental para desarrollar los proyectos. 
  • El peso específico que tienen todas las pequeñas iniciativas que se realizan tanto desde las políticas feministas como a partir de movimientos y espacios auzo-gestionados (auzo significa barrio en euskera), grupos de consumo. 
  • Que hay que huir del "folklorismo" de los mercados que se organizan en pueblos y que en ocasiones no ayudan a dar prestigio a lo agroecológico ni a la venta y difusión de los productos.

En nuestra mano está darlo a conocer y seguir manteniendo el contacto con ellas. Mi blog es un espacio que también es reivindicativo y quiero difundirlo, que se conozca, que se haga viral en lo posible. No me enrollo más ;-) 

De paso os comento que esta semana he aprendido a hacer sushi con hojas de acelga y que estoy elaborando conservas vegetales caseras para darle salida a los productos de mi cesta agroecológica :-D Ya os lo iré presentando en el blog, pero todo a su tiempo. 

Os dejo unas fotos de los platos que hemos podido degustar con productos locales y aunque internet aún no lo permite, sabed que estaban buenísimos. Todo local, agroecológico y muy, muy rico. 

cous-cous con verduras

Gildas de aceituna, guindilla, pepinillo y queso de cabra

Hamburguesas vegetales con copos de avena, puerro, guacamole y lechuga

Sushi de acelgas relleno de guindilla y crema de queso

Pastel de verduras con salsa de pimientos de piquillo

Chutney de calabacín con salsa de queso con flores de col de Bruselas

Pan Naan relleno de falafel de habitas frescas



domingo, 3 de mayo de 2015

Muffins integrales de manzana y zanahoria sin gluten


Y aptos para quien no quiera engordar porque estos llevan únicamente 3 gramos de aceite por cada muffin. 

Yo he adaptado la receta de Cecília porque no tengo maple syrup (jarabe de arce) ni copos de avena. Además he pesado los ingredientes porque la nomenclatura americana de ingredientes medidos en "cups" no me gusta nada. Soy de Ciencias, es lo que tiene :-D


INGREDIENTES para 15 muffins

  • 2 huevos medianos
  • 100 g de azúcar moreno integral de caña
  • 1 plátano mediano
  • 1 manzana
  • 1 zanahoria grande ó 2 medianas
  • 45 g de aceite de oliva virgen
  • 20 g de miel 
  • 2 ml de aroma de vainilla (Dr. Oetker, viene en frasquitos)
  • 80 g de leche de vaca entera (o cualquier bebida vegetal, de arroz, avena, etc)
  • 60 g de almendras
  • media cucharadita de canela en polvo
  • 1 cucharadita y media de impulsor químico Royal (ya no contiene gluten), gasificante o bicarbonato sódico
  • 80 g de harina de trigo sarraceno 
  • 100 g de fécula de patata
  • 100 g de harina integral de arroz
  • 60 g de nueces peladas en trozos grandes




ELABORACIÓN

Precalentaremos el horno a 180º C. 

Si no tenéis un robot de cocina podéis hacerlos como sugiere Cecília en su receta en el foro del pan. Yo las he hecho con la thermomix porque me cuesta menos trabajo y porque ya le tengo pillado el truquillo a los bizcochos y magdalenas y casi lo hago de forma automática. 

Lo primero moleremos las almendras a velocidad 10 hasta que ya no se escuchen trocitos enteros golpeando en el vaso. Unos 4 segundos. En un bol mezclaremos las harinas, el impulsor químico, la canela, la almendra molida y los trozos de nuez. Reservamos. 

Después rallaremos conjuntamente la manzana y la zanahoria que habremos pelado previamente durante 4 segundos a velocidad 6. Reservamos.

Sin lavar el vaso echamos el plátano, el azúcar y los huevos y batiremos a velocidad 4, temperatura 37º C durante 4 minutos. Incorporaremos el aceite, el aroma de vainilla, la zanahoria y manzana ralladas, la miel y la leche y dejaremos a velocidad 2 hasta que todo el conjunto esté bien mezclado. Añadiremos las harinas que teníamos reservadas en el boli mezclaremos a velocidad 2 hasta que lo tengamos todo bien mezclado. 

Rellenamos los moldes (en mi caso unos desechables de aluminio como el que se ve en la foto de arriba, que reutilizo una y otra vez) y los colocamos sobre una bandeja. 

Introduciremos la bandeja en el horno y los dejaremos unos 30 minutos con calor arriba y abajo. 

Sacamos y dejamos enfriar hasta que podamos desmoldar sin quemarnos. Dejaremos que se terminen de enfriar sobre una rejilla y ya están listos para degustar. 

Os aseguro que están buenísimos y os los van a quitar de las manos :-D


sábado, 11 de abril de 2015

Rosquillas de naranja y canela sin gluten



Seguimos en la línea singlu. 

Este finde me iba a currar unas mega-cookies de chocolate sin gluten que encontré en el blog Gluten free on a shoe string, pero cuando me puse a leer ingredientes y las mezclas de harinas necesarias para hacerlas me tiró un poco para atrás. Demasiado trabajo, pensé. 

Total que habiendo dejado el plan de hacer cookies de lado, hoy hemos ido a la pelu a ponernos las ondas a la última y allí ya sabéis, entre "Holas" y "Lecturas" además de cotillear las fotos (me quito las gafotas y ya no veo las letras, así que sólo me fijo en las fotos) me he encontrado con esta receta de rosquillas con naranja y canela. Soy una clásica y me encantan los postres de toda la vida. No he podido resistirme. Así que foto al canto (benditos smartphones) y la he adaptado para hacerla sin gluten. 

A ver qué os parece. 







INGREDIENTES para unas 30 rosquillas

  • 600 g de mezcla de harinas sin gluten en proporción 65% harinas y 35% almidones:
    • 390g harinas (250 g harina blanca de arroz y 140 g de harina de trigo sarraceno)
    • 210 g almidones (70 g de almidón de maíz  + 140 g de almidón dulce de yuca)
  • 2 g de cáscaras de psyllium molidas
  • 2 huevos
  • el zumo y la ralladura de 2 naranjas
  • 100 g de aceite de oliva
  • 100 g de azúcar moreno de caña
  • 2 parejas de sobres de gasificante "Armisen"
  • Para freírlas: aceite de oliva suave o girasol
  • Azúcar mezclado con canela para rebozarlas 

ELABORACIÓN

Mezclar bien las harinas, almidones, los sobres de gasificante y la cáscara de psyllium. Reservar. 

Batir el zumo, los huevos y la ralladura de naranja. Incorporar 550 g de la mezcla de harinas que teníamos reservada, el azúcar y el aceite de oliva sin dejar de remover hasta obtener una masa homogénea. Le damos forma de bola con las manos. Esta masa se trabaja de cine y la tapamos con un paño/gorro de ducha y reservamos durante una hora aproximadamente. 


Había reservado 50 gramos de la mezcla de harinas y almidones para formar las rosquillas tal y como indica la receta, pero no es necesaria porque la he manejado de maravilla y me ha sobrado todo lo que había reservado. Vamos cogiendo pedacitos de masa, hacemos una bola y con el dedo las agujereamos justo en el medio. Suavemente vamos ampliando el tamaño del agujero y las depositamos en una bandeja. 

Las freiremos por tandas en aceite caliente pero no hirviente. Tras sacarlas de la sartén las rebozaremos en una mezcla de azúcar y canela. Ya las tenéis listas para degustar. 

Notas a tener en cuenta: 

Es la primera vez en mi vida que hago rosquillas sin gluten y veo que algunas se han abierto ligeramente por el centro, pero no se han deshecho al freírlas ni ha saltado el aceite. ¿Los motivos? No sé si puede ser debido a que no había poco aceite en la sartén o quizás a su temperatura. Podría ser también debido a que no he incorporado esos 50 gramos de mezcla de harinas y almidones que había reservado y quizás la masa tendría que haber quedado más durita. Pienso que la masa los habría admitido sin mayor problema, pero tendría que probar a hacer la misma receta incorporando toda la harina y ver entonces qué resultado obtengo. Y por último, la cantidad de gasificante quizás era demasiada; a lo mejor con 1 sola pareja de sobres habría sido suficiente. Muchas preguntas ¿Vosotros qué opináis?

En cualquier caso estoy muy contenta con el resultado. De sabor riquísimas y su textura fabulosa. 







lunes, 6 de abril de 2015

Banana Bread sin gluten versión 2 (70% harinas - 30% almidones)



Emulando la versión del Banana Bread del Panadero Casero y con adaptaciones a los ingredientes de los que dispongo. 

INGREDIENTES


  • 125 g de harina de castaña (Bauckhof es controlada por FACE)
  • 50 g de harina de maíz (Auchan, certificado por FACE)
  • 40 g de almidón de yuca (marca Selecta, tiendas de productos latinos)
  • 35 g de almidón de maíz (Maizena)
  • 1 pareja de sobres de gasificante (Armisen)
  • 1 cucharadita colmada de canela en polvo
  • (opcional) 2 g de cáscaras de psyllium molido 
  • 2 huevos medianos
  • 200 g de plátano maduro en rodajas (2 plátanos y medio grandes)
  • (opcional) 50 g de pulpa de naranja
  • 80 g de azúcar moreno integral de caña
  • 100 g de aceite de oliva virgen
  • 50 g de nueces
  • 35 g de pepitas de chocolate (Mercadona)
  • Para el molde (aceite de oliva y harina de arroz)


Nota sobre la pulpa de naranja. Si eres de los que tira la pulpa de la naranja después de hacer zumo toma nota. La pulpa de naranja es uno de los subproductos vegetales sobre los que se está investigando para incluirlo en productos de panadería y repostería ya que se trata de un producto muy rico en fibras y elementos antioxidantes. Es decir, que de forma natural estamos enriqueciendo nuestros alimentos en fibras y elementos antioxidantes. 

Por supuesto es mucho mejor comerse la naranja entera, pero si tomas zumos naturales, conserva la pulpa en un frasquito de cristal guardado en la nevera y aprovecha a utilizarlo en un bizcocho por ejemplo. Esta es la primera ocasión en la que utilizo la pulpa de naranja y he puesto la pulpa de 4 naranjas sanguinas de mi zumo de ayer ^_^


ELABORACIÓN

Precalentamos el horno a 180º C. 

En un bol tamizaremos las harinas y almidones, el gasificante, el psyllium y la canela en polvo. Reservamos.

Untamos un molde de plum cake con aceite de oliva y lo espolvoreamos con harina de arroz. Reservamos. 

Con thermomix: En el vaso de la thermomix mezclamos el plátano troceado, la pulpa de naranja, los huevos y el azúcar a velocidad 5, temperatura 37º C durante 5 minutos. Quitamos la temperatura y programamos otros 4 minutos a velocidad 4. 
Echamos el aceite y mezclamos durante 15 segundos a velocidad 2-3.
Echamos la mezcla de harinas que teníamos reservada y mezclamos a velocidad 3 y medio hasta que por el bocal veamos que está todo integrado. Por último, añadimos las nueces y pepitas de chocolate y mezclamos con la espátula.  
Vertemos la mezcla en el molde. 

Sin thermomix tendréis que batir muy bien los huevos con el azúcar hasta que se haya disuelto el azúcar completamente y añadirle después los plátanos y la pulpa triturados con una batidora. Seguido incorporáis el aceite, las harinas y almidones y, por último, las nueces y pepitas de chocolate. Vertemos sobre el molde. 

Horneado: Introducimos el molde en el horno y lo dejamos 40 minutos a 180º C con calor arriba y abajo.

Enfriamos sobre rejilla. 

Nota: El aspecto duro de este bizcocho no me ha entusiasmado. Creo que se puede quitar el psyllium y reducir un poco el tiempo de horneado para que quede más tiernecito. También me he dado cuenta de que los gasificantes no actúan de la misma forma en las masas esponjadas o bizcochos. De los que he probado hasta el momento los que más me han gustado son el de Mercadona y El Tigre. El que he usado en esta receta (Armisen) no me gusta especialmente. No podría explicaros el por qué. 

Personalmente no me ha gustado la combinación de canela-plátano-pepitas de chocolate. Creo que sólo la canela o sólo pepitas de chocolate-nueces iría mejor, pero es una opinión ;-)







miércoles, 1 de abril de 2015

Spring Banana bread sin gluten


Ya tenía ganas de publicar otra entrada. Le estoy cogiendo el gustillo a esto de publicar y no veo el momento de practicar I+D+I en mi cocina. 

En esta ocasión se trata de una receta de un bizcocho que se llama Banana bread. No es pan y éste es 100% integral. 

INGREDIENTES
  • 2 plátanos grandes
  • 4 trozos de piña (para aprovechar un resto de piña que llevaba varios días en la nevera)
  • 60 g de azúcar moreno integral de caña
  • 3 huevos pequeños
  • 60 g de aceite de oliva virgen
  • 100 g de yogur natural
  • 100 g de harina de arroz integral (Bauckhof es controlada por FACE y Dayelet es apta)
  • 125 g de harina de castaña (Bauckhof es controlada por FACE)
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 1 pareja de sobres de gasificante "El tigre"
  • (opcional) Para adornar: 2 fresones, azúcar para espolvorear y 1 cucharada de mermelada de fresa casera
Notas sobre los ingredientes: si no tenéis piña, ponéis dos plátanos y medio en total. La cantidad de azúcar que puse en la receta no da un sabor dulce intenso. Los plátanos no estaban muy maduros y por eso no quedó tan dulce como lo que se espera para este bizcocho. Para que tuviera sabor dulce habría que aumentar la cantidad de azúcar (la próxima vez le pondré 100 g). 



ELABORACIÓN

Precalentamos el horno a 180º C. 

En un bol mezclar las harinas, el gasificante, la canela en polvo y la sal. Reservamos. 

Untamos un molde de los de bizcocho con aceite de oliva y espolvoreamos con harina de arroz integral. 

En el vaso de la thermomix troceamos los plátanos y la piña, echamos los huevos y el azúcar. Programamos 5 minutos a 37º C durante 4 minutos a velocidad 4. Pasado este tiempo programamos el mismo tiempo sin temperatura a velocidad 4.

Vertemos aceite y yogur y mezclamos a velocidad 2 durante unos segundos.

Por último, echamos la harina y mezclamos a velocidad 2 hasta que se haya mezclado bien. Vertemos la mezcla en el bol. Encima ponemos las dos fresas cortadas en láminas, espolvoreamos de azúcar e introducimos en el horno. 

Se hornea un tiempo aproximado de 40 minutos a 170-180º C con calor arriba y abajo. Tras salir del horno lo sacamos del molde y dejamos enfriar sobre una rejilla. 



Cubrimos la parte de las fresas con la cucharada de mermelada de fresa y ya está listo para disfrutar. Es super esponjoso y está muy rico. 

Felices vacaciones. 







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