Croquetas de jamón sin gluten y sin lactosa



A petición de los alumnos de mi curso en La Sartén de Cordelería, os traigo una receta de croquetas sin gluten garantizada. Es una receta adaptada del blog Cocinando con Goizalde pero en versión sin thermomix para los que no tienen la maquinita. Croquetas muy asequibles y fáciles de hacer. Están buenísimas.

INGREDIENTES para unas 25 croquetas

  • 200 g de jamón serrano picado
  • 35 g de mantequilla/margarina sin lactosa
  • 35 g de aceite de oliva
  • 60 gr de maizena (almidón de maíz)
  • 20 g de harina de trigo sarraceno (Bauckhof)
  • 600 ml de leche sin lactosa (Lacturale)
  • (opcional) nuez moscada
  • Para rebozar:
  • harina de trigo sarraceno
  • 2 huevos
  • pan rallado (Adpan)
  • Para freir: Abundante aceite de oliva



ELABORACIÓN

Picamos finamente el jamón eliminando el exceso de grasa y las partes feas.

Ponemos a calentar la leche en un cazo y reservamos.

En un cazo o cazuela ponemos la mezcla de mantequilla y aceite junto con el jamón serrano picado y lo dejamos rehogar un poco. Echamos la maizena y la harina de trigo sarraceno de golpe, mezclamos muy bien con la grasa y la dejamos cocinar durante unos minutos sin dejar de remover a fuego moderado.

Comenzamos a verter la leche caliente poco a poco dejando que se seque completamente la masa antes de incorporar leche de nuevo. Hay que seguir moviendo contínuamente la masa para que no se pegue. Ponemos fuego moderado. Seguimos así hasta que se acabe la leche. Cocemos bien la masa el tiempo necesario para que no tenga sabor a harina cruda.

Comprobamos si fuera necesario añadir sal. Con el jamón no suele ser necesario añadir sal porque es un embutido salado (y en ocasiones demasiado salado). Opcionalmente y si os gusta podemos añadir nuez moscada.

Vertemos la masa en una fuente para enfriar.

Formado de las croquetas: Formamos bolas y las pasamos por este orden: primero por harina de trigo sarraceno, después por huevo batido y, por último por pan rallado. Las colocamos en una fuente o plato y reservamos. Las podemos congelar sin problemas.

Se fríen en abundante aceite caliente dejando que se doren bien. Las sacamos de la sartén y escurrimos el exceso de aceite sobre papel absorbente.

¡A disfrutar!

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